En sexología, parte de un grupo de parafilias caracterizadas por el triunfo arrebatado evolutivamente a la tragedia sexuoerótica mediante una estrategia que incorpora la lujuria pecaminosa al mapa amoroso con la condición de que sea robada, secuestrada o impuesta por la fuerza, ya que contamina irrevocablemente el amor santo (Pranzarone, 2015).