En sexología y psicología, se define como una pirámide de 3 niveles que contempla la atención de salud sexual. Se observa: Nivel 1, Hábitos, ESI, redes de detección temprana; Nivel 2, profesionales capacitados (diagnóstico, intervenciones específicas, plissit); Nivel 3, Especialistas (terapia sexual, rehabilitación). A medida que se sube en niveles aumenta la complejidad y se reduce la cobertura (ADIPA, 2024).