En sexología y política, los derechos sexuales abarcan derechos humanos que ya están reconocidos en leyes nacionales, documentos internacionales de derechos humanos y otras declaraciones de consenso. Incluyen el derecho de todas las personas, libres de coerción, discriminación y violencia, a:
• el estándar más alto posible de salud sexual, incluido el acceso a servicios de atención de salud sexual y reproductiva; • buscar, recibir e impartir información relacionada con la sexualidad; • educación sexual; • respeto por la integridad corporal; • elegir a su pareja; • decidir ser sexualmente activo o no; • relaciones sexuales consentidas; • matrimonio consentido; • decidir si tener o no hijos y cuándo; y • perseguir una vida sexual satisfactoria, segura y placentera.
El ejercicio responsable de los derechos humanos requiere que todas las personas respeten los derechos de los demás (WHO, 2006).