En psicología, Cualquier acto que daña la integridad física, psicológica o social de una persona de forma deliberada. Obligar a alguien a hacer lo que no quiere. La violencia muchas veces se activa a partir de la ira que no se regula de forma apropiada. Las personas violentas se sienten agredidas por aspectos que para la mayoría resultan insignificantes, reaccionan de forma desproporcionada ante situaciones de conflicto, imprevistos, frustraciones o cuando se les exige responsabilidades; incluso cuando cometen un error ellas mismas. En estos casos la violencia se utiliza como un instrumento para conseguir algo: desde poder y respeto hasta la obtención de un objeto deseado. El uso de la violencia en estos términos tiene que ver generalmente con el aprendizaje, con la baja tolerancia a la frustración, con la carencia de estrategias de resolución de conflictos o de comunicación y con un autoconcepto y una autoestima devaluadas. La violencia tiene otra vertiente, en la que no se trata de actos en repuesta a lo que consideren un ataque, sino que hablamos de sujetos que puede que ni siguiera sean capaces de entender el sufrimiento de los demás, que ni se inmuten con la idea del dolor ajeno. Son personas que ejecutan acciones violentas también en busca de la obtención de un premio pero esta vez el premio puede ser la diversión. Algo mucho más sórdido y alejado del concepto de humano, son los casos de los asesinos en serie con trastorno antisocial, por ejemplo (Bisquerra & Laymuns, 2022).