En ecología, establece que cada especie habita en un nicho particular, que involucra una combinación dada de factores abióticos y bióticos, donde supera al resto de las especies en el grupo local (es decir, la teoría del nicho) (Valladares et al., 2015). Fundamentalmente, esta teoría pretende determinar los mecanismos por los cuales unas especies no excluyen a otras cuando interactúan por factores limitantes compartidos y pone énfasis en entender cómo se mantiene la diversidad de especies (Godoy, 2019). El mecanismo de promoción de la coexistencia, que se cree que opera en ambientes variables, es la creación de oportunidades de nichos temporales que permiten a los competidores utilizar los recursos escasos en diferentes momentos (Basset et al., 2008). La coexistencia de especies en comunidades (persistencia indefinida de un conjunto definido de especies dentro de un espacio determinado) depende en gran medida de la selección, debido a las “compensaciones” (trade-offs) de aptitud en diferentes condiciones (McLeish et al., 2018). Si bien la coexistencia de especies generalmente se ve como un resultado potencial entre dos especies en competencia, numerosos miembros de la comunidad pueden estar involucrados en este proceso (Siepielski et al., 2022).