En ecología, se trata de un organismo que presenta un pH óptimo para el crecimiento en un valor significativamente < 7. No existe un acuerdo común sobre el límite de pH que delimita la acidofilia, pero una guía útil es que los acidófilos extremos tienen un pH óptimo para el crecimiento de 3,0 y que los acidófilos moderados crecen de forma óptima a un pH de 3 a 5. Aunque muchos microorganismos moderadamente acidófilos pueden crecer a pH < 3 (Barrie, 2007). Los nichos naturales donde se pueden encontrar acidófilos son las zonas volcánicas (Yellowstone), las fuentes hidrotermales, los respiraderos de aguas profundas, las actividades mineras de metales (Iron Mountain, Río Tinto) o en los estómagos de los animales. Los organismos acidófilos pueden encontrarse en los diferentes dominios del árbol de la vida (Archaea, Bacteria y Eukarya). Estos microorganismos se asocian normalmente a piscinas sulfúricas, a drenaje ácido de minas o a fuentes hidrotermales, es decir, a ambientes con presencia de compuestos de azufre. El origen de las condiciones ácidas extremas está relacionado con la oxidación de compuestos reducidos de azufre, lo que determina la fuerte relación entre los acidófilos y la química del azufre (Gómez, 2011).