En inglés, acid mine drainage.

A) Es un tipo específico de contaminación del agua que resulta de su interacción con los minerales de sulfuro, principalmente la pirita, en ambientes oxidantes (Larraguibel et al., 2020).

B) Agua ácida, cargada de hierro, sulfato y otros metales, que se forma en condiciones naturales cuando los estratos que contienen pirita están expuestos a la atmósfera o a ambientes oxidantes (Hanrahan, 2012).

C) Es la oxidación bioquímica de minerales que contienen sulfuros, lo que resulta en la producción de agua ácida que contiene altas concentraciones de sulfato de metales pesados y bajo pH (Omotola et al., 2015).

D) Agua encontrada en y/o que drena de minas activas o abandonadas que tiene un pH bajo y/o concentraciones muy elevadas de metales potencialmente ecotóxicos. La minería altera las condiciones hidrogeológicas naturales del subsuelo, aumentando a menudo el flujo de aguas aireadas, lo que provoca la disolución oxidativa de los minerales de sulfuro. Los minerales de sulfuro ferroso (FeS2) (pirita y su polimorfo menos común marcasita) liberan acidez cuando se disuelven. Esto no ocurre con los minerales de sulfuro no ferroso. Esta acidez puede atacar a otros minerales, liberando más metales a la solución. Los minerales de arcilla se disuelven comúnmente para liberar Al3+, con Mn2+, Zn2+, y (menos comúnmente) Ni2+, Cu2+, Cd2+, Pb2+ (Younger, 2018). Éste es un problema importante de calidad del agua, ya que reduce el pH de los recursos hídricos, lo que hace que los metales disueltos estén fácilmente disponibles para su absorción por los organismos bentónicos y los peces, lo que se convierte en una vía importante para su introducción en la cadena alimentaria humana (Edokpayi, 2020). Es uno de los legados ambientales históricos más graves de la industria minera a nivel mundial (Geller et al., 2009).