En sexología y terapia sexual, dolor genital asociado a la actividad sexual, puede presentarse durante o después de la relación sexual. Se manifiesta por un dolor punzante, urente o como una sensación de quemazón (ardor, desgarro, escozor). Se puede localizar en la vulva, vagina, piso pélvico o abdomen. Puede ser, primaria, secundaria, generalizada, situacional, superficial o profunda. El miedo, la ansiedad y la conducta evitativa puede acompañarse de hipertonicidad de la musculatura perineal (ADIPA, 2024). Puede aparecer como síntoma secundario a patología infecciosa genital, como la vulvovaginitis recurrente o la presencia de infecciones de transmisión sexual.