A) En psicología, se define cómo dificultades persistentes o recurrentes, con una o más formas: I) dolor durante la relación sexual, vulvovaginal o pélvico, o intento de penetración II) marcado dolor o ansiedad de sentir dolor pélvico o vulvovaginal, III) Miedo o ansiedad anticipatoria sobre el dolor pélvico o vulvovaginal, IV) Tensión o contracción marcada de los músculos del suelo pélvico (ADIPA, 2024). El tratamiento es un conjunto de manejo médico, psicoterapéutico y kinesiología. Lo kinésico busca recuperar el tono muscular basal y eliminar el dolor. Desde la psicoterapia se recomienda la terapia cognitivo conductual y apoyar con técnicas para el manejo de la ansiedad, de relajación; trabajando la consciencia corporal (respiración, esquema corporal, movimiento y sensibilidad). En caso de dispareunia y vaginismo la voz de la paciente es importante y prioritaria, rehabilitar la confianza de la persona. Véase abordaje disfunción sexual.