A) Literalmente, “algo lanzado hacia adelante (en el tiempo)”. Específicamente, una inestabilidad o disposición cognitiva que exige de un organismo que se haga algo para cambiar su comportamiento actual o que se aleje de un estado problemático e indeseable existente. Los problemas no tienen por qué ser causados por alteraciones del entorno del organismo (ver adaptación), sino que también pueden ser producto de la cognición misma, particularmente cuando el cerebro es complejo y autoorganizado (ver autoorganización, formulación de problemas, resolución de problemas) (Krippendorff, 1986).

B) En términos generales, por problema entendemos cualquier dificultad que no se pueda resolver automáticamente, es decir, con la sola acción de nuestro reflejos instintivos y condicionados, o mediante el recuerdo de lo que hemos aprendido anteriormente. Por tanto, continuamente se suscitan en nosotros los más diversos problemas, cada vez que nos enfrentamos a situaciones desconocidas, ante las cuales carecemos de conocimientos específicos suficientes. Entonces nos vemos obligados a buscar la solución o el comportamiento adecuado para poder enfrentarnos venturosamente a tales situaciones (López, 1997).